¿Mi hijo tiene TDHA o es demasiado activo?: Las diferencias entre hiperactividad y el trastorno de atención

El TDHA empezó a coger fuerza en los últimos años y, actualmente, preocupa a muchos padres que se preguntan si sus hijos son demasiado enérgicos padecen este trastorno.

Carmen, una mujer de Almería, contó una vez: “A veces pienso que mi hijo puede tener TDHA, porque no se está quieto en ningún momento”. Y es que la preocupación de esta madre de un niño de 7 años es compartida, porque como ella hay muchos padres que sienten que su hijo puede llegar a sufrir este trastorno. El caso es que la mayoría desconoce las diferencias entre un niño hiperactivo y otro que sufre o ha sido diagnosticado con TDHA.

El Trastorno del Déficit de Atención con Hiperactividad (TDHA) es una afección mental que provoca, entre otras cosas, problemas a la hora de administrar numerosos estímulos a la vez. Cuando una persona padece este trastorno, no suele enfocarse en una sola cosa y pierde de esta manera la atención. Esto, mezclado con un carácter hiperactivo, hace que muchos niños les vaya mal en la escuela, entre otros problemas. Anna Sibel, psicóloga en Barcelona, lo explica muy bien para COPE.es: “En nuestro cerebro hay como una especie de portero de discoteca y cuando ve pasar un estímulo, lo detiene para que no se mezcle con los demás. En cambio, los que sufren TDHA, ese portero no existe y atiende a demasiados estímulos, provocando un déficit en la atención”.

Diferencias y cómo asimilar esta noticia

Ahora, ¿cuáles son las diferencias entre hiperactividad y TDHA? Según señala Anna Sibel, hay algunos factores que se tienen que tener en cuenta para encontrar las diferencias que después perfilarán el diagnóstico final. “Uno de los factores principales es la atención. Si tu hijo no presta atención a los detalles o sientes incluso que no te escucha cuando le hablas. Esto se ve también en los errores que tiene por el déficit de atención. También la falta de organización es un motivo muy característico del TDHA”. No obstante, si tu hijo es muy activo, pero presta atención cuando tiene que hacerlo, lo más seguro es que, simplemente, sea hiperactivo. Aunque el diagnóstico perfecto lo dará siempre un especialista.

La desinformación provoca descontrol y muchos padres sufren estas consecuencias cuando el psicólogo le señalan que su hijo padece un trastorno relacionado con la falta de atención y la hiperactividad. Esto genera un miedo al escuchar palabras como “trastorno” o “déficit”, pero Sibel señala que no hay que temer por estos: “El TDHA es más común de lo que se cree. Simplemente, hay que atender más a los hijos y explicarle las cosas de manera que las entiendan sin ningún problema”.

Sibel también señala que los padres sufren mucho cuando reciben el parte médico de los psicólogos y reciben la noticia de que su hijo padece TDHA. Como ha afirmado anteriormente, no hay que tenerle miedo a este trastorno. Aunque muchos padres sienten cierta culpa por pensar en que la razón por la que padecen TDHA es por la actitud de los mismos. “En mis reuniones, la primera pregunta que hago es ¿quién de los dos se siente más identificado con su hijo? Y siempre habla uno. Echan culpa a lo mal estudiantes que eran, a cosas del pasado, etc. Entonces, hay un sentimiento de impotencia y de culpa que no es normal”.

Cuestiones sobre el medicamento

La medicación es algo muy común en las personas con TDHA. Aunque existe muchas dudas en si es aconsejable recetar a los pacientes que padecen este trastorno. Anna Sibel explica en COPE.es cómo es la medicación: “Para los que tienen TDHA, es una pastilla que actúa como la anfetamina. Que nadie se asuste, porque esto tiene mucho truco. A diferencia de las personas que no tienen este trastorno, la anfetamina provoca un efecto paradójico. Es decir, este efecto hace que la persona se concentre en vez de estimularse cada vez más, perdiendo la atención”. Sibel señala también que, para llegar al punto de medicar a este paciente, el psicólogo tiene que haber llegado a la conclusión de que la medicación es lo mejor después de realizar las diferentes pruebas que se hacen en la consulta.

Anna Sibel deja algunos consejos para aquellos padres que acaban de enterarse de esta noticia: “Lo primero, hay que desculpabilizar a estos padres que sienten algún sufrimiento por esto, porque ellos no tienen la culpa. Después, hay que establecer reglas claras y concisas para que se quede con la información. Un truco para que vayan aprendiendo a administrar los estímulos es dejarle a cargo de algunas tareas domésticas. Así, poco a poco, irán cogiendo confianza bajo este trastorno”. Por último, Sibel recomienda que los institutos “sepan que este alumno tiene TDHA y que actúen para que pueda entender bien las cosas en clase y no se sientan marginados en el ambiente escolar”.

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